Juan Miguel Palacios

El idealismo transcendental propuesto por Kant se caracteriza esencialmente por la distinción de todos los objetos en general en fenómenos y noúmenos, declarando imposible para el hombre el conocimiento de las cosas tal como son en sí mismas. Mas, como la verdad lógica se define por la adecuación del conocimiento con las cosas, se hace preciso indagar la peculiar concepción de la verdad entrañada en esta filosofía.

Kant mismo abordó este problema distinguiendo dos clases de verdad: la verdad formal y la verdad material. La primera consiste en la adecuación del conocimiento consigo mismo, es decir, con sus propias leyes; la segunda, en su adecuación con el objeto determinado al que se refiere.

En la lógica de Kant redactada por Jäsche y en sus Reflexiones sobre Lógica se encontraba ya expuesta en sus líneas principales la teoría kantiana de la verdad formal, pero la posterior publicación de sus Lecciones de Lógica ha aportado un material muy valioso para la reconstrucción de esta teoría.

Mayor dificultad presenta la reconstrucción de la teoría kantiana de la verdad material, en su doble vertiente de verdad transcendental y “verdad empírica, pues esta se encuentra apenas explícita en la Crítica de la Razón Pura. Con todo, la consideración de la particular analogía que existe entre la Analítica transcendental y la Analítica formal ha permitido al autor de este libro hallar un hilo de Ariadna para su descubrimiento.